
Tendría que prohibirme mirar series. He mirado muchísimas, hoy en día sigo casi quince y sé que nunca voy a dejar de hacerlo. El problema es que SIEMPRE me encariño demasiado con alguno de los personajes (me enamoro, también podría decirse) y sufro mucho cuando el personaje muere o la serie termina. Ni hablar cuando me entero de que tienen parejas en la vida real... Analizando la situación caí en la conclusión de que nunca es uno de los protagonistas o de los más populares, sino que siempre es un personaje secundario o relegado del plano de las fantasías femeninas.
Por ejemplo, nunca voy a dejar de gritar a los cuatro vientos que Chandler Bing (espero que no haga falta aclarar que estoy hablando de Friends) es el hombre de mi vida. No Matthew Perry, sino CHANDLER BING. Siempre lo encontré parecido a mí, siempre entendí su necesidad de hacer una broma estúpida e inadecuada en momentos de tensión y amo su capacidad de hacerme reír con sólo una expresión facial.
En segundo lugar está mi nuevo amor Charlie Pace (Lost). Mientras todas se babean con el "doctorcito/pseudo-héroe/doble-de-riesgo-de-Adam-Sandler" Jack, yo concentro mi visión en el ex-junkie al que encuentro demasiado adorable y me provoca unas irrefrenables ganas de abrazarlo cuando lo veo. Como todavía no llegué a la tercera temporada de Lost, cuando me enteré que moría enseguida me puse a investigar en You Tube. Y lo ví. Y lloré. Espero que mi novio nunca lea este post porque voy a sufrir.
El último del cual les voy a hablar hoy es muy poco importante en comparación con el resto. Pero quería decirlo porque hoy me siento más verborrágica que nunca (?). Otra de mis grandes adicciones del último año fue House. No voy a negar, ya que es una verdad absoluta y punto, que Dr. House es dolorosamente sexy... pero yo siento una atracción inevitable hacia Dr. Chase. Y no es justamente por su apariencia física de modelo de Dotto, sino por ese acento australiano tan delicioso y exagerado para muchos. Yo lo amo, no a Chase, sino a su acento.
Por ejemplo, nunca voy a dejar de gritar a los cuatro vientos que Chandler Bing (espero que no haga falta aclarar que estoy hablando de Friends) es el hombre de mi vida. No Matthew Perry, sino CHANDLER BING. Siempre lo encontré parecido a mí, siempre entendí su necesidad de hacer una broma estúpida e inadecuada en momentos de tensión y amo su capacidad de hacerme reír con sólo una expresión facial.
En segundo lugar está mi nuevo amor Charlie Pace (Lost). Mientras todas se babean con el "doctorcito/pseudo-héroe/doble-de-riesgo-de-Adam-Sandler" Jack, yo concentro mi visión en el ex-junkie al que encuentro demasiado adorable y me provoca unas irrefrenables ganas de abrazarlo cuando lo veo. Como todavía no llegué a la tercera temporada de Lost, cuando me enteré que moría enseguida me puse a investigar en You Tube. Y lo ví. Y lloré. Espero que mi novio nunca lea este post porque voy a sufrir.
El último del cual les voy a hablar hoy es muy poco importante en comparación con el resto. Pero quería decirlo porque hoy me siento más verborrágica que nunca (?). Otra de mis grandes adicciones del último año fue House. No voy a negar, ya que es una verdad absoluta y punto, que Dr. House es dolorosamente sexy... pero yo siento una atracción inevitable hacia Dr. Chase. Y no es justamente por su apariencia física de modelo de Dotto, sino por ese acento australiano tan delicioso y exagerado para muchos. Yo lo amo, no a Chase, sino a su acento.