sábado, 17 de mayo de 2008

Flora y Fauna: Los vendedores ambulantes

Hay varios tipos de vendedores ambulantes. Los distintos grupos y subgrupos se diferencian por metodología de venta y producto a vender.
Está el grupo uno, los que te garantizan una existencia perfecta, llena de triunfo y mucho sexo si comprás la birome PIC, la linterna de dinamo o los nuevos chicles Beldent. Tienen una locución digna del mejor programa de cable de la zona sur y te obligan a punta de arma a toquetear su producto hasta que te convenzas de que es indispensable en tu miserable vida. Utilizan sin asco verbos imperativos como "agarrá", "probá" o "revisá" y SIEMPRE tienen lo más nuevo, lo más barato, lo mejor. Dentro de este grupo están los "exclusivos" y los sinceros. Los exclusivos aseguran sin un céntimo de vergüenza que su lapicera de hojalata es Parker y su bufanda escocesa es Burberry (Burberry original eh!). Los sinceros, a diferencia, te aclaran desde que cruzaron la puerta que lo suyo entró de manera ilegal al país. Y saben lo que hacen. Porque cuando pronunciaron la palabra "contrabando" medio colectivo se dio vuelta. Sabios.
Hábitat: subtes, colectivos y trenes.
También está el grupo dos: los mudos. Ellos ni siquiera tratan de apelar a un discurso fundado en barbaridades para venderte algo que obviamente no necesitás y que debería estar envuelto en láminas de oro para convertirse en algo vendible. Se limitan a dejar objetos sobre tus piernas contra tu voluntad esperando que dejes caer el libro y las dos bolsas que tenés en tus manos para encontrarle una posible utilidad a su producto. Pero como todo tiene su lado B, este grupo tiene una ramificación: los quejosos. Esos que no dicen nada hasta que dicen algo. Esos que insultan en silencio a la señora que los miró mal o que cuando tienen el alicate grande les piden el chico y cuando tienen el chico les piden el grande.
Hábitat: subtes y calle (los quejosos).

jueves, 8 de mayo de 2008

Un Shrek Enano

Anoche soné que con una amiga viajábamos a la luna. Yo estaba re cagada. Ella no porque ya había viajado con su papá y los hermanos. La ciudad en la luna la rockeaba. Los colectivos no tenían ruedas, se deslizaban. En el medio había un lago con olas ciclónicas y los edificios eran muy Londres. En el techo de uno de los edificios estaba Spiderman caminando de la mano con un Shrek enano, sí, muy pequeño, pero con las ropas originales. Y mi celular tenía señal!

lunes, 5 de mayo de 2008

Palabras CLARAS

Viste como cuando te disparan y no te das cuenta...?